Ernesto Che Guevara, un revolucionario, y también, un fotógrafo

Las fotografías más importantes fueron realizadas por el Che Guevara desde 1951, año de sus viajes en moto por toda Sudamérica con su amigo argentino Alberto Granado, hasta 1966, un año antes de ser asesinado, pasando por los años en los que dio la vuelta al mundo como embajador especial de Cuba.

De sus vivencias relacionadas con Ernesto Guevara como fotógrafo, durante la etapa inicial de su estadía en México, entre 1954 y 1955, Severino Rosell narró lo siguiente:
“Él sabía tirar muy bien las fotos, con un venezolano que también sabía fotografía, el cual tenía una ampliadora y un cuartico oscuro en su apartamento, y conmigo (que tenía algunas nociones de la profesión), hicimos una pequeña cooperativa de fotógrafos.

Y aparte de algunos anticipos por gastos que habíamos tenido (una cámara, los rollos, el papel, los materiales...) obtendríamos como 7 mil pesos, unos 500 dólares al cambio de entonces. Saldríamos a más de 2 mil pesos cada uno. Y cuando fuimos a cobrar... ¡Ni un centavo!. Habían cerrado sus oficinas y no se supo más nada de ellos. Comentó todavía enojado Severino Rosell.

Por su parte, el responsable del departamento fotográfico del Instituto Valenciano de Arte Moderna (IVAM) , Vicent Monzó, ha presentado una vertiente escasamente conocida del Che Guevara como es su faceta de fotógrafo.
Monzó descubrió esta faceta inédita de Ernesto Guevara en sus viajes a Cuba para entrevistarse con su viuda, Aleida, que le mostró numerosas cajas de zapatos con cientos de fotos realizadas por el Che, ya que este guerrillero siempre llevaba al cuelo una cámara fotográfica, tanto en plena revolución como de viaje.

Además, hay fotos tomadas en su segundo viaje por América realizado en 1953 y de su gira como embajador itinerante de Cuba por El Cairo, Damasco, India, Birmania, Tailandia, Singapur, Hong Kong, Ceilán, Pakistán, Toledo, Marruecos y Japón.

También se incluyen fotografías donde los picados y contrapicados son utilizados con el objetivo de mostrar los avances tecnológicos de las nuevas industrias cubanas.
Porque el "Che" era un apasionado de la fotografía y a esta insólita parte de la vida de Ernesto Che Guevara se dedicó una magnifica exposición en el Palacio Ducal de Massa Carrara, en el centro-norte de Italia.

En las biografías sobre el Che aparecen raramente referencias a su trabajo como fotógrafo, pero ésta fue una profesión a la que se dedicó durante varios años.

"Observándolas se percibe un estado de ánimo constante, la intención de tomar el fragmento mejor de una situación. Pero no estéticamente porque no son fotos turísticas sino históricas y revolucionarias", explicó Camilo.

"Desde 1960, cuando leí su Diario, he venido seleccionado las fotografías en el archivo de la viuda del Che, Aleida, y siempre he intuido que la fotografía formaba parte de su vida", dijo Monzó Huertas, jefe de fotografía del IVAM.

El Che y su relación con los Fotógrafos
Ernesto Che Guevara establecía relaciones especiales con los fotógrafos. Es lógico si se tiene en cuenta su probada afición a la fotografía. Muchas veces ese vínculo estaba matizado por sus bromas, y frecuentemente incluían alguna referencia a la cámara.

Gilberto Ante, uno de los más eficaces fotógrafos que tuvo la prensa cubana, buscó la mejor hora del día para la luz que necesitaba. Lo preparó todo e hizo la foto tal como le había indicado Che. Luego se la entregó.
El Che lo invitó a un recorrido por otras provincias. A lo largo del viaje, estuvo esperando algún comentario de Che acerca de la foto. Pero fue una espera inútil. En vista de que espontáneamente no surgía la opinión, decidió preguntar. Che Guevara le respondió que la foto no servía.

-Nos están acusando de comunistas y a ti se te ocurre hacer una foto con el semáforo en rojo. Tienes que volver a tirarla, igual, pero con la luz verde.
Hasta los últimos días de su vida, Tirso Martínez tuvo un pesar. Así lo confesó poco tiempo antes de morir.
-A fines de la guerra contra Batista subí al Escambray. Me instalé en el campamento de Che. Me dio una cámara que había traído de la Sierra Maestra, en muy mal estado, sucia, para que se la arreglara. “¿No te quedarás con ella?”, me preguntó. “Si está buena, a lo mejor”, le respondí.

Cuando entramos a su oficina le dije veinte cosas y que me había hecho pasar una pena. Se echó para atrás en la silla y se sonrió. Nos volvimos a ver en un acto en la CTC y desde la presidencia me hizo señas y me mandó un papelito preguntándome por la cámara
. Luego hubo un acto en la Plaza, se encontró con el director de Revolución y le hizo el cuento. El director me mandó a buscar y ordenó a un compañero llevarle de inmediato la cámara a Che, sin arreglar, desarmada, envuelta en un periódico.
“El final es triste. Che hizo un viaje a Asia y al regreso me lo encontré en otro acto en la CTC. Estaba esperando para tirar mis fotos y de pronto veo que se me acerca con una cámara colgada al cuello y me dice: 'Mira lo que traje'. Le respondí: 'Ah, debías haber traído un chino para que te enseñara, porque tú no sabes nada de eso'. No volví a ver a Che. No haberle arreglado la cámara y haberle dicho aquella frase es un pesar que llevo dentro."

Ernesto Fernández es uno de los fotógrafos cubanos que más fotos le ha hecho a escritores y artistas. Cuando en 1960 Jean Paul Sartre viajó a Cuba, se le convirtió en su sombra. Obviamente, para fotografiarlo.
Unas de las fotos que con más tristeza hizo en su vida se las tomó a su amigo Julio Cortázar, cuando el novelista argentino visitó La Habana poco antes de morir. Sintió espanto al ver el extraño color de la piel de Cortázar bajo la luz tropical del Malecón.

La forma más común de cortar caña es comenzar a derribar los plantones desde la orilla. Otros emplean una técnica menos usual: se internan en el cañaveral y van derribando en forma de círculo. Esa era la manera preferida de Che. Ernesto Fernández sabía demasiado bien que al Comandante no le gustaba que le tomaran imágenes cortando caña. Aquel día, me cuenta, se arriesgó a mentirle a Che Guevara.
-Entré al cañaveral hasta que lo encontré, con su uniforme verdeolivo y un sombrero de guano. Le dije que tenía una cámara Leika con la que nunca había trabajado, que se me había trabado y no sabía cómo arreglarla, que si él podía ayudarme.

Ernesto Fernández, con sentido del límite, le tomó muy pocas fotos. Una de ellas aparecería años después en el billete de tres pesos que circula en Cuba.
Inés Morales, especialista del Museo Numismático, sostiene que Che apareció por primera vez en las monedas cubanas en octubre de 1983, cuando comenzó a circular un billete de tres pesos con su efigie, gracias a una emisión simbólica que se hizo coincidir con el aniversario 16 de su caída en combate en Bolivia.

Aquella pieza fue diseñada por el artista Jorge Fornés Ramos. El billete fue considerado como "elegante" por los conocedores de la materia, pues aparece el busto de Ernesto Guevara tomado de la hermosa instantánea captada por el fotógrafo Alberto Korda, durante la despedida del duelo de las víctimas del sabotaje al vapor francés La Coubre.
